¿Tengo que implantar un canal interno de información para pymes si mi empresa tiene menos de 50 trabajadores? No por ese único criterio: desde 2023, las personas físicas o jurídicas del sector privado con 50 o más trabajadores contratados deben disponer de un sistema interno de información, según el Boletín Oficial del Estado.

Podrás determinar si vuestra plantilla activa la obligación, distinguir este sistema de otros ámbitos de compliance y comprobar qué requisitos debe cubrir antes de contratar una solución. También podrás comparar la gestión interna, las herramientas externas y los servicios especializados atendiendo al alcance, las personas usuarias, la confidencialidad, el seguimiento y el coste total. Un buzón de correo, por sí solo, no acredita el cumplimiento.

Tabla de contenidos

¿Cuándo es obligatorio un canal interno de información para pymes?

El umbral de 50 personas trabajadoras

La obligación se determina principalmente por el número de personas contratadas. Según el Boletín Oficial del Estado, desde 2023 las personas físicas o jurídicas del sector privado con 50 o más trabajadores contratados deben disponer de un sistema interno de información. Por tanto, una pyme que alcance ese umbral debe comprobar que cuenta con él, aunque su actividad o facturación sean reducidas.

La cifra debe revisarse con un criterio documentado y atendiendo a la plantilla real, no únicamente a quienes trabajan en la oficina o tienen contrato indefinido. Si existen varias sociedades, centros o modalidades de contratación, conviene analizar la estructura aplicable antes de concluir que la obligación no afecta a la organización. El sistema debe implantarse cuando se alcance el umbral, sin esperar a recibir una comunicación o una inspección.

Qué debe comprobar la empresa antes de decidir

La persona responsable puede dejar constancia de estas comprobaciones:

  • Número de personas contratadas en la fecha de revisión.
  • Fecha desde la que la plantilla alcanza o supera las 50 personas.
  • Entidad o entidades privadas a las que corresponden esos contratos.
  • Existencia de un sistema interno documentado y operativo.
  • Información facilitada a la plantilla sobre el canal y su uso.

Si la empresa está por debajo de 50 personas, debe verificar si concurre otra circunstancia legal que le imponga el sistema antes de descartarlo. También conviene fijar una revisión periódica: una reducción temporal de la plantilla no debería llevar a desatender obligaciones ya evaluadas sin una comprobación jurídica y documental.

Qué puede incluir el sistema y quién puede utilizarlo

Alcance de las comunicaciones

El sistema debe admitir comunicaciones sobre acciones u omisiones que puedan constituir infracciones legales, administrativas o penales, así como incumplimientos relacionados con la normativa aplicable a la actividad de la empresa. También puede recoger alertas sobre riesgos para el interés general cuando estén vinculadas al trabajo o a la relación profesional con la organización.

Su finalidad es recibir, proteger y tramitar avisos que requieran una valoración formal, con confidencialidad y trazabilidad. No sustituye al procedimiento de recursos humanos para solicitar vacaciones, comunicar una ausencia o resolver una discrepancia ordinaria; tampoco debe utilizarse como buzón general de quejas, soporte informático o vía paralela para cualquier conflicto comercial. La empresa puede mantener esos canales separados y explicar cuándo corresponde emplear cada uno.

El sistema puede permitir comunicaciones identificadas o anónimas, siempre que se gestione la información con garantías de confidencialidad, se eviten represalias y se limite el acceso a quienes necesiten intervenir. Conviene definir qué materias quedan fuera y cómo se derivarán a otros procedimientos internos.

Personas usuarias y responsables

Debe estar disponible para quienes trabajan en la empresa, con independencia de que su relación sea laboral o mercantil. Puede utilizarlo el personal por cuenta ajena, la dirección, las personas autónomas vinculadas, quienes participen en órganos de administración o supervisión y quienes colaboren mediante contratos, subcontratas o suministro.

El acceso también puede extenderse a antiguos empleados y a personas candidatas que hayan conocido los hechos durante un proceso de selección. La empresa debe informar de forma visible sobre quién puede comunicar, por qué materias y por qué vías.

La gestión corresponde a una persona o un órgano independiente dentro de sus funciones, con autoridad, formación y recursos suficientes. Sus responsabilidades deben quedar documentadas: recibir, acusar recibo, valorar, investigar o derivar, preservar la confidencialidad y cerrar cada expediente con la trazabilidad necesaria.

Cómo implantarlo paso a paso sin dejar aspectos clave fuera

Definir el alcance y el responsable

Empieza delimitando qué comunicaciones gestionará el canal: posibles infracciones legales o de cumplimiento, no cualquier queja, conflicto laboral o incidencia operativa. Revisa quién podrá utilizarlo, qué personas recibirán la información y qué órgano tomará las decisiones posteriores.

  1. Analiza la situación de partida. Identifica obligaciones aplicables, canales existentes, riesgos previsibles y recursos disponibles. El resultado debe ser un alcance escrito y comprensible.
  2. Designa a la persona responsable. Documenta su nombramiento, funciones, independencia, sustituciones y acceso a la información. Debe saber cuándo admitir una comunicación, pedir datos o derivarla.

Configurar el canal y el procedimiento

Elige los medios admitidos por la empresa y establece un procedimiento con plazos, garantías de confidencialidad y protección frente a represalias. La documentación debe permitir reconstruir cada actuación sin conservar datos innecesarios.

  1. Diseña el recorrido de cada comunicación. Registra recepción, acuse, valoración inicial, investigación, decisiones y cierre, con fechas, responsables y evidencias. Define también cómo se tratarán las comunicaciones anónimas y los conflictos de intereses.
  2. Prepara los documentos. Redacta la política, las instrucciones de uso, los avisos de privacidad y las plantillas de registro. Limita el acceso por función y establece criterios de conservación y eliminación.

Informar, probar y revisar

La puesta en marcha exige explicar el canal a la plantilla y a quienes puedan utilizarlo, mediante una comunicación accesible y permanente. Antes de abrirlo, realiza una prueba controlada para detectar fallos de acceso, notificación o trazabilidad.

  1. Forma y comprueba. Informa sobre qué comunicar, por qué vía y qué ocurrirá después; documenta la prueba y corrige sus incidencias.
  2. Revisa periódicamente. Comprueba uso, tiempos, accesos, medidas adoptadas y cambios normativos u organizativos. Actualiza el procedimiento y conserva evidencia de cada revisión.

Qué opciones tiene una pyme y cómo se comparan

Gestión interna

La empresa diseña el procedimiento, asigna responsables y gestiona directamente las comunicaciones y el seguimiento. Ofrece control sobre los datos y permite adaptar las reglas a la organización, pero exige tiempo, criterio jurídico y capacidad para documentar cada actuación con confidencialidad e independencia. El coste económico puede ser menor, aunque aumentan el esfuerzo interno y el riesgo de errores si no existen recursos preparados.

Software especializado

Una herramienta específica estructura la recepción, el registro, las comunicaciones y la trazabilidad del expediente. La pyme conserva la gestión y decide quién accede a cada fase, mientras el proveedor aporta funcionalidades diseñadas para este uso. Conviene revisar la configuración, la exportación de evidencias, los permisos, el soporte y la adaptación al procedimiento propio: comprar una licencia no sustituye la asignación de responsables ni la toma de decisiones.

Servicio externalizado

Un tercero recibe o gestiona las comunicaciones y puede asumir tareas operativas, seguimiento y documentación conforme al alcance contratado. Reduce la carga diaria y aporta especialización, pero limita parte del control directo y genera dependencia del proveedor. Antes de contratar, hay que concretar quién investiga, quién decide, cómo se informa a la empresa, qué registros conserva y cómo se protegen los datos.

Esta tabla resume los criterios que deberían compararse al elegir el sistema:

Opción Control interno Esfuerzo para la pyme Especialización Cuándo puede encajar
Gestión interna Alto Alto Depende del equipo Organización con recursos y experiencia
Software especializado Medio-alto Medio Funcional y configurable Empresa que quiere autonomía con apoyo técnico
Servicio externalizado Medio Bajo Alta, según alcance Pyme sin capacidad operativa o técnica suficiente

La decisión depende de cuánto control puede ejercer la empresa sin comprometer el procedimiento: gestionar internamente exige más dedicación; el software equilibra autonomía y estructura; externalizar reduce carga, pero requiere seleccionar y supervisar bien al proveedor.

Qué costes, riesgos y límites debe valorar la empresa

Factores que determinan el coste

El coste depende del número de personas usuarias, el volumen previsible de comunicaciones y el nivel de confidencialidad requerido. También influyen la modalidad elegida —herramienta propia, servicio externo o gestión mediante un tercero—, la integración con otros procedimientos y el trabajo de configuración inicial.

Hay que contar las horas destinadas a definir el procedimiento, formar a las personas responsables, redactar comunicaciones y conservar la documentación. El mantenimiento incluye revisar permisos, actualizar la información para la plantilla, atender consultas y comprobar periódicamente que el sistema sigue siendo accesible y operativo.

Errores de implantación

Un canal publicado pero poco accesible o sin instrucciones claras puede desalentar las comunicaciones y dificultar su gestión. También falla cuando nadie tiene asignada expresamente la recepción, el análisis, la investigación o la respuesta, o cuando se mezclan denuncias, solicitudes de recursos humanos y consultas ordinarias.

La comunicación interna debe explicar quién puede utilizarlo, qué asuntos admite, qué información conviene aportar y cómo se protege la confidencialidad. La ausencia de seguimiento produce expedientes incompletos, plazos incumplidos y decisiones difíciles de justificar. Antes de darlo por implantado, conviene comprobar:

  • Existe un procedimiento escrito y accesible.
  • Hay responsables y sustitutos identificados.
  • Se han definido permisos y reglas de conservación.
  • La plantilla conoce el canal y su finalidad.
  • Se registra cada actuación y su estado.
  • Hay una fecha prevista para revisar el sistema.

Cuándo pedir apoyo especializado

Puede ser conveniente solicitar apoyo externo si la empresa carece de personal independiente, recibe comunicaciones sobre personas directivas o necesita separar investigaciones sensibles de la gestión ordinaria. También cuando existen varias sociedades, centros de trabajo o canales que deben coordinarse. El apoyo debe concretar alcance, responsabilidades, documentación entregable y seguimiento, no limitarse a proporcionar una dirección de correo.

Cómo elegir el canal adecuado para una pyme

Lista de comprobación antes de contratar

Comparad cada opción con el tamaño de la plantilla, el volumen previsible de comunicaciones y la capacidad interna para gestionar expedientes. La solución proporcionada no es necesariamente la más completa, sino la que permite cumplir el procedimiento con control, confidencialidad y seguimiento.

  • [ ] Define quién recibirá las comunicaciones, quién investigará y quién aprobará el cierre, con sustituciones previstas.
  • [ ] Comprueba que admite comunicaciones escritas y, si procede, verbales, desde ordenador y móvil, sin obligar a crear una cuenta innecesaria.
  • [ ] Verifica la confidencialidad de la identidad, el control de accesos, el registro de actuaciones y la conservación documentada de cada expediente.
  • [ ] Confirma que permite informar sobre el estado de la comunicación y mantener conversaciones con la persona informante cuando sea necesario.
  • [ ] Revisa que incluya avisos, política de privacidad, normas de uso y evidencias exportables para auditorías o revisiones internas.
  • [ ] Calcula el coste total: puesta en marcha, configuración, formación, soporte, usuarios adicionales y posibles servicios de investigación.

Una pyme pequeña, con pocos responsables y casos esporádicos, puede priorizar sencillez y apoyo operativo. Si existen varias sedes, personal numeroso, sectores regulados o investigaciones complejas, conviene exigir más permisos, trazabilidad, separación de funciones e integración con los procedimientos internos. La decisión debe quedar justificada por escrito: necesidades detectadas, alternativas comparadas, riesgos aceptados y responsable de revisar el servicio.

Preguntas para el proveedor

Pedid una demostración del recorrido completo, desde la comunicación hasta el cierre, y preguntad quién accede a cada dato y cómo se documentan los cambios. Solicitad también el contrato, las condiciones de tratamiento de datos, los niveles de soporte, los plazos de respuesta y el procedimiento para recuperar la información si se cambia de proveedor.

Aclarad qué funciones están incluidas y cuáles se facturan aparte. Preguntad cómo se adapta el sistema a vuestro procedimiento, qué formación recibe la persona responsable y con qué frecuencia se revisan permisos, contenidos y funcionamiento.

Preguntas frecuentes

¿Todas las pymes están obligadas a tener un canal interno de información?

No, la obligación no alcanza a todas las pymes por el mero hecho de serlo. Desde 2023, las personas físicas o jurídicas privadas con 50 o más trabajadores contratados deben disponer de un sistema interno de información, según el Boletín Oficial del Estado.

¿Desde qué número de trabajadores contratados se aplica la obligación?

El umbral se sitúa en 50 trabajadores contratados: desde esa cifra, las entidades privadas deben disponer de un sistema interno de información. El criterio se refiere a la plantilla contratada y no al número de socios, centros de trabajo o usuarios del servicio. Conviene documentar cómo se ha calculado en cada momento.

¿Es lo mismo un canal interno de información que un buzón de sugerencias o quejas?

No, cumplen finalidades distintas. El canal interno de información está pensado para recibir comunicaciones que puedan activar una revisión conforme al sistema establecido; un buzón de sugerencias o quejas recoge opiniones, incidencias o propuestas comerciales. Mezclarlos sin reglas claras puede dificultar la clasificación, el acceso restringido y el seguimiento.

¿Puede una pyme externalizar la gestión de su canal interno de información?

Sí, puede apoyarse en un proveedor externo para gestionar aspectos operativos, siempre que la empresa defina el procedimiento, controle los accesos y conserve la responsabilidad sobre su funcionamiento. Antes de contratar, debe revisar el alcance del servicio, la protección de la información, los tiempos de respuesta y la forma de documentar el seguimiento.

La obligación se activa, con carácter general, al alcanzar 50 trabajadores contratados; por debajo de ese umbral, conviene valorar si el negocio necesita un procedimiento formal. También es importante separar este canal de un buzón ordinario y decidir qué tareas se gestionarán internamente o mediante un proveedor. El siguiente paso consiste en revisar la plantilla, los riesgos y el presupuesto disponible para elegir una solución proporcionada. Camunicate con nosotros para ajustar un precio a las necesidades de tu negocio.